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Moda sostenible

Por qué no debemos ir de compras como terapia emocional

Seguro que te sientes identificada con esta situación: estás cansada, triste o ves que tu ánimo no está demasiado subido. Buscas la solución y, de repente, se te ocurre ir de compras. ¿Qué puede salir mal? ¡Gastar te ayudará a olvidarte de todos tus problemas!

Bien… La respuesta es un rotundo NO.

¿Crees que eso te ayudará a sentirte mejor? Puede que al principio sí. Pero, ¿qué ocurrirá cuando veas lo que te has gastado en el extracto del banco? Y, peor aún, ¿qué pasará cuando veas que nada de lo que te has comprado combina con la que ya tienes en el armario?

Te frustrarás.

Y, créeme, esa terapia emocional que durante unos cuantos minutos nos ha funcionado, se volverá una penitencia por la que luego nos volveremos a sentir mal. Por eso es mejor huir por completo de esta estrategia que no nos lleva a nada bueno.

Ir de compras a lo loco, alejado de la sostenibilidad

Cuando vamos de compras sin pensar en nada más, solo en gastar, nos llevaremos lo primero que veamos. O lo que sea más barato. No pensamos en la calidad, en los colores, en los tejidos… A veces, de hecho, ni siquiera nos termina de gustar del todo esa prenda por la que ya hemos pagado dinero.

Por eso, si queremos comenzar el camino hacia un armario más consciente y responsable, esta es una de las prácticas que debemos dejar atrás. El objetivo principal de acercarnos a la moda sostenible es ser más responsables. Y, para ello, debemos olvidarnos de ciertas prácticas nocivas para nuestro armario y también para nosotras mismas.

Si actuamos y compramos sin pensar, estaremos cayendo en el consumismo. En intentar llenar el hueco de ese vacío con cosas que, pensándolo de forma fría, en realidad no necesitamos.

consumismo emocional
Ir de compras sin pensar te hará caer en el consumismo para huir de tus problemas

Por eso, si tu primer impulso cuando tienes algún problema es coger tu tarjeta de crédito, párate primero a reflexionar si eso es en realidad lo que quieres.

Dedícate unos minutos a ti misma, relájate y piensa si necesitas más ropa de la que ya tienes o vas a comprar por un impulso plenamente emocional. En la mayoría de los casos, ganará esta última opción.

Cambia entonces el plan de ir de compras por el de ir al gimnasio, hacer deporte o relajarte escuchando música para volver a conectar contigo misma.

A la larga, serás la primera en agradecer el no haber seguido ese impulso del que muchas veces tenemos que luchar tanto por ignorar.

Y tú, ¿has caído más de una vez en la trampa o eres de esas que se resiste con fiereza?

¡Te veo en el siguiente artículo!

Besos, Encarni

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